miércoles, 23 de octubre de 2013

El ataque a la educación y las escuelas Waldorf

Esta entrada fue escrita y publicada por Mauricio-José Schwarz en su blog El retorno de los charlatanes. Pero a causa de que Banca Triodos fue a chillarle a Google, Blogger ha eliminado la entrada en su dominio .com.es. Pueden leer aquí la versión del propio Mauricio-José. Como soy medio delicadito para estas ondas de la censura y como muestra de apoyo publico íntegramente su entrada. A partir de aquí me callo y cedo la palabra.


Siguen abriéndose escuelas en España regidas por algo que se llama "pedagogía Waldorf", como "La cabaña del árbol" en Toledo.

Las muñecas sin cara comunes en las escuelas Waldorf. Los niños tienen prohibido dibujar incluso caritas sonrientes hasta los 7 años.

El concepto "pedagogía Waldorf" parece señalar un origen legítimo en las prácticas de esa disciplina, puesto que "pedagogía" es la "ciencia que se ocupa de la educación y la enseñanza". 

Pero no es así. Es un sistema de indoctrinación esotérico, ocultista y producto de las divagaciones de una sola persona, de quien ya hemos hablado aquí al referirnos a la más visible institución perteneciente a su secta: Banca Triodos, el ocultista y médium austriaco Rudolf Steiner. 

La "pedagogía Waldorf" es una serie de principios educativos que Rudolf Steiner, fundador de la secta llamada "antroposofía", dijo haber conocido no estudiando la enseñanza, ni los procesos cognitivos de los niños, ni lo que funciona o no mejor en un aula, sino poniéndose en trance místico y "consultando" de modo clarividente una especie de biblioteca mística universal esotérica de la sabiduría que llamaba "registro akáshico" y que decía que estaba escrito en el "éter".

La sede de la antigua fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria. (Foto CC de Stephan Klage, edición de Parzi, via Wikimedia Commons)



La historia del nombre es aún más alambicada Emil Molt, alemán dueño de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria y miembro de la secta, creyendo que Steiner tenía toda la sabiduría del universo, le pidió (en su confusa mente) a su gurú que creara una escuela para los hijos de sus obreros. Steiner simplemente se inventó un sistema educativo a la medida de sus creencias místicas y en 1919 fundó la escuela con objeto de difundir sus enseñanzas y conseguir nuevos y más fieles adeptos a su visión. 

La "pedagogía Waldorf" tiene así la fiabilidad de las muchas otras ocurrencias de este siniestro personaje: la agricultura biodinámica, la medicina antroposófica, la arquitectura antroposófica, la eurritmia y otras chifladuras que han sobrevivido y se multiplican gracias a contar entre otras cosas con el apoyo de Banca Triodos, la organización financiera fundada por la secta y de la cual sus dirigentes poseen el 100% de las acciones, como contamos en la entrada Antroposofía, la secta y su banco (Tríodos), claro, para disgusto de los dirigentes de Triodos, que son también los dirigentes de la antroposofía, como Joan Melé, subdirector del banco y expresidente de la Sociedad Antroposófica de España,. 

 Waldorf, UNESCO y Federico Mayor 

Por supuesto, lo extraño a primera vista es que la UNESCO, al parecer, otorga algún tipo de "reconocimiento" a la pedagogía Waldorf como válida. Y eso anuncian a bombo y platillo las muchas escuelas de la secta. 

En realidad (como en el caso de la OMS y las pseudomedicinas) esto no es exacto. Un grupo de aderptos apoyado con todo el poder económico de la secta, llamado "Amigos de la Educación Waldorf", consiguió que en 1994 se les invitara a presentar la educación Waldorf en la Conferencia Internacional sobre Educación de la UNESCO, dándoles una publicidad excelente. 

(Amigos de la Educación Waldorf se ocupa además de la captación de fondos públicos para utilizarlos en la creación de sus escuelas en distintos países, violentando todos los más elementales principios de separación iglesia-estado y utilizando los fondos públicos para los fines privados de una organización religiosa.) 

Sin embargo, hay por lo menos un conflicto de intereses en esta historia. El director de la UNESCO por entonces era el español Federico Mayor Zaragoza, quien aparece muy cercano a los proyectos steineritas. Es frecuentemente citado por el ya mencionado expresidente de la Sociedad Antroposófica, Joan Melé, y su blog está considerado por éste "blog amigo". Habla insistentemente en favor de la educación Waldorf (pero no de otras tendencias pedagógicas, como la Montessori) y actualmente su Fundación Cultura y Paz es uno de los proyectos que cuentan con financiamiento preferente de Triodos Bank, el banco de la secta antroposofista. No es difícil encontrar instancias en que Melé y Mayor actúan a dueto, por ejemplo ofreciendo su visión del futuro económico, basada en las enseñanzas de su gurú Rudolf Steiner. Y si no, lo entrevista Triodos Bank con bombo, platillo y primer plano. 

Obviamente no es ningún delito que un director de la UNESCO tenga creencias místico-religiosas, ni mucho menos. Pero si tales creencias han influido en que una organización internacional que encabeza dé pábulo a una práctica sin más bases que la clarividencia de un austriaco alucinado, quizás el "reconocimiento" de la UNESCO no tenga demasiado valor. 

Demasiados profesores 

Concidentemente, por estos días y en apoyo aparente a la masacre contra la educación pública emprendida por el gobierno extremista español, Andreas Schleicher, director del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), declaró que hay demasiados profesores por alumno en la educación pública española. 

Esto por supuesto fue recibido con júbilo delirante por lo que en España se conoce como "la caverna mediática", un grupo de medios de comunicación y periodistas manipuladores que incluye a militantes del catolicismo integrista, ultraconservadores sociales, neoliberales económicos, nostálgicos del franquismo, neonazis irredentos, anticomunistas de caricatura y derechistas mixtos, todos ellos identificados por tener una colosal capacidad vociferante inversamente proporcional a sus argumentos, y una ausencia total de buena fe.  
Pero resulta que don Andreas Schleicher también es parte de la secta steinerita. De hecho, es egresado de una escuela Waldorf (no sabemos si es clarividente, pero suponemos que no, si lo fuera no tendría que hacer estudios sino sólo ponerse en trance como Steiner y consultar la sabiduría universal contenida, dicen los miembros de la secta, en el "registro akáshico", que es donde Steiner aprendió, sin tenerlos que estudiar en libros reales, pedagogía sin haber educado a un niño, agricultura sin haber cosechado un tomate, medicina sin haber tratado a un paciente y economía sin haber trabajado un día en su vida). 

En todo caso, la seriedad del programa PISA (inventado por el propio Andreas Schleicher y según el cual las escuelas Waldorf siempre son ejemplos de educación excelente, vaya sorpresa) queda bastante en entredicho. De nuevo, don Andreas puede creer en cualquier religión o superstición, pero ello no debería marcarle el rumbo cuando está al frente de una importante oficina de la OCDE. 

Problemas Waldorf 

Cada vez son más las escuelas "Waldorf" o antroposóficas de España, . Centros educativos donde se cuenta a los padres una historia maravillosa de nuevos procedimientos pedagógicos basados en conocimientos científicos, libertad del niño, respeto a su individualidad, acento en la expresión de su visión personal y demás lugares comunes que ciertamente apelan a la preocupación de cualquier padre ante un sistema educativo lleno de deficiencias. 

Su fundador es presentado como "filósofo", "educador" y "pensador" pero en ningún documento de la pedagogía Waldorf se señala que era un místico que hablaba con fantasmas y que derivó sus conceptos educativos de sus trances clarividentes y para servir a su más amplia secta, la antroposofía (más sobre Steiner y la pedagogía Waldorf en la entrada sobre Triodos). 

La pedagogía Waldorf se basa en postulados fantasiosos, irracionales y caprichosos sin ninguna base fuera del delirante mundo del ocultismo steinerita. Así, para empezar, los estudiantes son "identificados" misteriosamente según los cuatro humores que las antiguas supersticiones decían que tenía el ser humano. Cada niño de una escuela Waldorf es marcado como "melancólico, sanguíneo, colérico o flemático" y la educación que reciba será diferente según este "temperamento".

Los cuatro "temperamentos" según Steiner y sus relaciones con los tres "cuerpos" místicos de los niños (haga clic para verlo en grande). Tomado de DC's Improbable Science.

Luego está la idea central de la creencia de Steiner: los niños son seres que flotan a la mitad entre el mundo espiritual y el material, es decir, que en ellos el espíritu no está debidamente integrado al cuerpo. Para facilitar que el espíritu encarne debidamente y el niño sea clarividente como Rudolf Steiner, durante los primeros 7 años no debe pensar, no debe tener acceso a la información, no debe conocer hechos. Un ejemplo revelador lo da Grégoire Perra quien, habiendo sido alumno Waldorf, adepto a la secta y profesor Waldorf, dio la alarma sobre los métodos de sutil indoctrinación de los steineritas, por lo que fue demandado por difamación y declarado inocente por la justicia francesa.

Algunos ejemplos de lo que Steiner le indica a los profesores que deben hacer: "No debemos temer hablarle a los niños sobre la Atlántida. No debemos omitir eso. Podemos incluso presentarla en un contexto histórico. Pero entonces tienen que rechazar la geología estándar... la edad de hielo es una catástrofe atlanteana. El antiguo período glacial y las condiciones promedio recientes en Europa no son sino lo que ha ocurrido desde que se hundió la Atlántida". 

Las delirantes enseñanzas Waldorf están destinadas a presentar como realidad las creencias de Steiner en las más diversas supersticiones, desde que los continentes son islas que "flotan en los mares" ancladas por las estrellas, de modo que: "cuando cambian las constelaciones, los continentes cambian". 

Y, sobre todo, se hace cuanto sea posible por impedir que los niños razonen o aprendan hechos. Una profesora Montessori y defensora de la pedagogía basada en la evidencia recuerda su paso por una escuela Waldorf:

En Historia, a los niños se les enseñaba la "historia como un proceso de desarrollo paralelo al desarrollo de los niños, con la civilización occidental en el pináculo", y los mitos y leyendas antiguos como hechos históricos.

Esto es consistente con el racismo consustancial a las enseñanzas de Steiner. Cuenta además:

En otra ocasión, un alumno de sexto grado me preguntó cómo funcionaba la copiadora de la oficina. Antes de que pudiera abrir la boca, una profesora corrió hacia el niño y le dijo que había un gnomo dormido en la caja, y que cuando se oprimía el botón, se encendía una luz, lo despertaba y él copiaba rápidamente el papel que se ponía frente a él y pasaba la copia por la abertura. Después de que el niño se fue, se me dijo que no podía "envenenar" la mente del niño con "hechos duros y fríos como piedras".

Y lo peor es que muchos padres no saben nada de esto, creen que inscriben a sus hijos en una forma educativa válida, legítima, honesta y estudiada, con el "apoyo" de la UNESCO y alguna validacion académica real, lo cual no es verdad. 

De hecho, hay un creciente movimiento de denuncia de las barbaridades sectarias que mueven todas las actividades de la "educación Waldorf", entre ellas Personas en favor de Escuelas Legales y No Sectarias (PLANS), Waldorf Watch y denuncias varias... desgraciadamente todo ello en inglés, mientras que en el mundo hispanoparlante los steineritas, en todas sus ramas, trabajan con una impunidad casi absoluta. 

Para terminar, un detalle curioso es que las escuelas Waldorf hacen un intento constante por disociarse de la secta antroposófica. Una y otra vez hablan de "inspiración" en Steiner pero niegan ser integrantes de la red de su religión. Lo mismo que han tratado de hacer los líderes antroposóficos de Banca Triodos en sus respuestas indirectas a la entrada original, afirmando que "las personas de Banca Triodos" se asocian "libremente" y porque quieren a una visión religiosa, pero que no tienen relación entre sí. 

Sin embargo, la relación es imposible de ocultar, no sólo por la estrecha relación de destacados jerarcas antroposofistas con todo el "movimiento" Waldorf, sino porque en sus publicaciones está presente todo el entramado Steiner. Un ejemplo es la revista Nº 13 del sitio oficial de los Colegios Waldorf (pasa lo mismo en las demás), donde encontramos loas arrebatadas al gurú Rudolf Steiner (la educación Waldorf no tiene aportes de nadie más, todo se ajusta a lo que dijo este personaje, sin importar los avances logrados desde 1919 en ciencia, psicología y pedagogía)...

... hasta una reveladora lista de anunciantes, todos ellos parte de la trama antroposófica, la mayoría directamente negocios propiedad de la secta: 


  • Alieco es distribuidora de Démeter, la opulenta empresa que "certifica" la agricultura biodinámica obtenida por Steiner también del "registro akáshico".
  • Asociación de Agricultura Biodinámica, otra marca de Démeter.
  • Cal Valls, empresa de alimentos certificada por Démeter.
  • Centro de Terapia Antroposófica, propiedad de la Fundación Canaria Antroposófica y que ofrece terapias milagrosas para diversas afecciones.
  • Dr. Hauschka, empresa de cosméticos también propiedad de la antroposofía y fundada por Steiner.
  • Editorial ING, especializada en libros antroposóficos para niños.
  • Editorial Rudolf Steiner, la multinacional editorial de la secta.
  • Fundación Círculo de Arte Social, que no tiene nada que ver con el arte ni la sociedad, sino con la meditación antroposófica.
  • Fundación Rudolf Steiner, el eje de las actividades de la secta en España.
  • Triodos Bank, el banco que financia las actividades de la secta.
  • Weleda, empresa de pseudomedicamentos propiedad de la antroposofía.
Por desgracia, sin embargo, difícil será que las autoridades educativas españolas, empeñadas en la destrucción de la educación pública, se preocupen por investigar las prácticas de esta pedagogía que, junto con las demás ramas de la secta antroposófica, siguen creciendo en poder político y económico.
(Postdata: Nada asombrosamente, la entrada dedicada a la Pedagogía Waldorf en la triste Wikipedia en español no menciona nada de esto, ni ninguna crítica, ni a ninguno de quienes se consideran sus víctimas, ni siquiera informa sobre las bases de la "ciencia espiritual" de Steiner, sino que funciona como una pieza publicitaria engañosa más de esa enciclopedia irracional.)

miércoles, 3 de julio de 2013

Creencias y fanatismo

El interés por el fenómeno religioso es algo que se ha incrementado desde hace un par de años: vemos cómo han proliferado congresos, ensayos, análisis, estudiosos, etc. Ese auge ha hecho que cada vez más gente se   interese por estudiar, comprender o, por lo menos, tener una opinión cuando un tema que involucra lo religioso sale en la plática. Lo anterior trae como consecuencia que haya opiniones diversas, algunas están bien sustentadas y son dignas de consideración y crédito; otras son, ya sea de una ingenuidad enternecedora o bien se expresan con un dolo insultante. Ahorita voy a dedicar unas pocas palabras (espero) a una de esas frases que se sueltan así sin más, esperando echar un poco de luz y, a la vez, desaburrirme un poco.

Desde hace algún tiempo he escuchado y leído una frase peculiar, aunque no puedo recordar exactamente dónde la leí o la escuché por primera vez:
El verdadero creyente [religioso, se entiende] es el fanático. 

Con esta frase se busca afirmar que sólo aquél que es «fanático religioso» (ahorita verán por qué lo entrecomillo) es quien puede y merece ser llamado creyente, queriendo dejar a cualquier otro en calidad de falso creyente o creyente «de a mentiritas».

Ni qué decir que tal idea es una estupidez monumental. Muestra que en realidad no se es especialmente versado en el tema del fenómeno religioso. Por el contrario, se entiende tan poco del tema que se busca encerrarlo en un corral lo más estrecho posible, ya que de lo contrario se entra el territorio desconocido y nadie quiere pasar por ignorante.

¿Qué hay de malo o de falaz en esta afirmación?

Por principio de cuentas el hecho de hablar de «verdaderos creyentes». Esto nos remite a la falacia de ningún escocés verdadero, tan bien explicada por Antony Flew antes de que se volviera senil y loquito. Otro escritor, Mathew (no sé su apellido), brinda una respuesta simple y buena, aunque tiene una redacción horripilante. Aquí está, énfasis míos y a los errores de ortografía y gramática agréguenle un sic. grandototote:

Que hace verdadero a un creyente? Hay tantas Religiones que son la Única y Verdadera, que es difícil decirlo. Mira al Cristianismo: hay tantos grupos compitiendo, todos convencidos de que ellos son los únicos Cristianos verdaderos. A veces incluso luchan y se matan entre ellos. Cómo se supone que un ateo debe decidir quién es un verdadero Cristiano y quién no lo es, cuando ni siquiera las principales iglesias Cristianas como la Iglesia Católica y la Iglesia Anglicana no se deciden entre ellas?.
Al final, la mayoría de los ateos toman un punto de vista pragmático, y deciden que todo aquél que se llame a si mísmo Cristiano, y usa la fé o dogma Cristiano para justificar sus acciones, debe ser considerado un cristiano. Tal vez algunos de estos cristianos estén pervirtiendo las enseñanzas Cristianas par sus propios fines - pero si la Biblia puede ser usada tan fácilmente para apoyar acciones no Cristianas, puede ser en verdad un código moral? Si la Biblia es la palabra de Dios, ¿Porqué no pudo hacer la menos ambigua? ¿Y cómo puedes tú saber que tus creencias no son una perversión de lo que tu Dios propuso?.
Si no hay una sóla interpretación de la Biblia que no sea ambigua, entonces ¿Porqué debería un ateo tomar una interpretación en vez de otra sólo por que tú lo dices? Lo siento, pero si alguien dice que el cree en Jesús y que el asesinó a otros porque Jesús y la Biblia le dijeron que lo hiciera, debemos llamarlo cristiano.

Fuente 

Ampliando un poco el asunto: quienes dicen que «el verdadero creyente es el fanático» cometen la misma equivocación (o usan el mismo truco) que los apologetas religiosos, que es el haber establecido ─arbitrariamente y a priori, claro─ una serie de criterios que se tienen que seguir para que alguien se gane su etiqueta de creyente, de lo contrario no son verdaderos, sino falsos (duh).

Podríamos dar por refutada la afirmación y la entrada por terminada, pero aún hay otras objeciones a esta afirmación tan horrenda. Nomás sigan leyendo.

Muchas personas al hablar de estos temas usan el término «La Religión». El término resulta harto simplista y deja fuera muchos aspectos que necesitan ser tratados si se quiere tener una buena comprensión de todo lo concerniente al asunto de las creencias, prácticas, ideas y demás. Por eso es que muchos especialistas, al abordar el asunto, no hablan de «religión», sino de «fenómeno religioso», cuya definición es un relajo y no se van a encontrar dos explicaciones iguales, pero que permite tocar el tema con la amplitud necesaria.

Tomemos un aspecto de ese fenómeno, nomás uno: el culto a un poder superior.

Creo que es fácil entender que, aunque se trate de creer y rendir honor a algo que va más allá del mismo ser humano, no es lo mismo la creencia en cultos a la naturaleza ─cultos solares, lunares, a las aguas, a la tierra─ que la creencia en los dioses como tales: seres antropomorfos con defectos, pensamientos y cualidades determinadas.

Dejemos de lado los cultos naturales y veamos que, dentro del culto a los dioses, no es lo mismo los cultos politeístas, como el griego, el romano o el hindú, que los cultos monoteístas, como el judío o el cristiano.

Dejemos de lado los politeísmos y veamos que, dentro de los monoteísmos, no es lo mismo el monoteísmo judío que el monoteísmo cristiano.

Dejemos de lado a los judíos (al cabo que nadie los quiere) y veamos que, dentro del cristianismo, no es lo mismo el cristianismo de tipo protestante o evangélico que el cristianismo católico.

Dejemos de lado a los protestantes y evangélicos y veamos que, dentro del catolicismo, no es lo mismo el catolicismo de la teología ─patrística, bulas, concilios, encíclicas─ que el catolicismo de las creencias y las prácticas de la gente.

Dejemos de lado la teología y veamos que, dentro de las creencias y prácticas, no es lo mismo el catolicismo como se entiende en un país como España que el catolicismo como se entiende en un país como México.

Dejemos de lado a los españoles y veamos que, dentro del catolicismo mexicano, no es lo mismo el catolicismo como se entendía en el s. XVI ─cuando vino a dar por acá─ que el catolicismo como se entiende en el s. XXI.

Dejemos de lado el s. XVI y veamos que, en el catolicismo mexicano del s. XXI, no es lo mismo el catolicismo como se entiende en comunidades de la sierra de Oaxaca que el catolicismo como se entiende en el Distrito Federal.

Dejemos de lado a los oaxaqueños y veamos que, dentro del catolicismo defeño, no es lo mismo el catolicismo como lo entienden las señoras copetonas de Las Lomas que el catolicismo como lo entiende la gente joven (25 años o menos).

Dejemos de lado a las copetonas y veamos que, dentro de los jóvenes católicos, no es lo mismo el catolicismo como lo entiende un universitario que como lo entiende un joven de menos preparación académica.

Dejemos de lado a los universitarios y veamos que, dentro de los jóvenes «sin tanta escuela», no es lo mismo el catolicismo como lo entiende un sanjudero que el catolicismo como lo entiende un devoto de la Vírgen de Guadalupe.

La pregunta es: ¿Cuál de todos es el verdadero creyente?

¿El que rinde culto a los fenómenos naturales, el politeísta, el judío, el protestante, el evangélico, el católico de la teología, el católico español, el católico del s. XVI, el católico oaxaqueño, la copetona de Las Lomas, el universitario, el sanjudero o el guadalupano? ¿Lo son todos? ¿No lo es ninguno? ¿Verdad que no es tan fácil y hacer esas simplificaciones de creencias «verdaderas» es hacerle al cuento?

Ahora toca entrarle a otro tema: el del fanatismo.

Aquí exhiben su ignorancia aquellos que dicen que el fanático es el verdadero creyente, pues desconocen el trasfondo de la palabra fanático y, cuando mucho, se atienen a la definición de la RAE (unos ni eso hacen), que a la letra dice:

fanático, ca.
(Del lat. fanaticus).
1. adj. Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas y políticas. U. t. c. s.
2. adj. Preocupado o entusiasmado ciegamente por algo. Fanático por la música.

Apegándonos al diccionario vemos que el término para nada es exclusivo del entorno religioso y no es indicativo de la fidelidad a algo o alguien, sino de su entusiasmo exacerbado. Pero la cosa va más allá. Veamos un poco de la etimología de la palabra:

«Fanático» viene del latín fanum, que significa templo. En tiempos de los romanos se designaba a los sacerdotes y a quienes se dedicaban a cultos exclusivos como los fanaticum o fanatici, pues se dedicaban íntegramente al servicio del templo. De entre éstos sobresalían los sacerdotes de Cibeles, que eran presas de un entusiasmo y un furor exacerbados, al grado de que el fanaticus empezó a ser relacionado con actitudes delirantes, fúricas o frenéticas y, por extensión, se comenzó a llamar fanática a toda aquella persona exaltada y agresiva.

Referencia: Corominas, Joan y José A. Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, 6 tomos, Madrid, Gredos, 1980. II, 491 pp.

En este sentido podemos que ver que no sólo hay fanáticos religiosos, sino fanáticos futboleros, fanáticos de tal o cual artista y demás. Queda entonces preguntarse: ¿entonces el verdadero futbolero es el fanático? ¿el verdadero melómano es el fanático? Por otra parte, ¿el que no defienda su preferencia de forma exaltada y furibunda no es un verdadero creyente? Para nada, el fanatismo es la actitud fúrica hacia el que disiente, pero ese furor no nos dice nada acerca de qué tan «verdadero» es un creyente, sólo nos muestra qué tan pirado está

Amiguitos, mucho cuidado con irse con la finta. No porque algo suene muy innovador significa que sea correcto. A veces sólo es ignorancia adornada o dolo disfrazado.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2013 EC ─ 14 EE.

domingo, 16 de junio de 2013

Superman 2013

Hace unos mil años en la Europa medieval había, además de dientes podridos y ratas, unos personajes que eran al mismo tiempo actores, cantantes, poetas y vividores. Eran los mester de juglaria, alias juglares. Actuaban en los atrios de las iglesias, las romerías o donde se pudiera, contando historias, cantando canciones, haciendo representaciones, etc., todo con tal de entrenetener a la gente (y tener de qué vivir, claro). Aunque muchos componían sus propias obras o canciones ─cosa que se volvió cada vez más frecuente─, por lo regular se trataba de historias ya conocidas por todos: el Cantar del Mío Cid, el Cantar de los Nibelungos y otros, es decir, historias que la gente se sabía de memoria y que gustaba de escuchar. Algunos juglares entraban en detalles sobre cómo Sigfrido derrotó al dragón, otros se centraban en la apasionante historia de Brunilda. En pocas palabras: no importaba la novedad del relato, sino la forma de contarlo.

¿Por qué empiezo con esto? Porque de un tiempo para acá se ha dado en las redes sociales una costumbre muy pendeja, según la cual es casi de «mala educación» contar lo que sucede en una película (principalmente) o en un libro cuando uno ya lo la visto o leído y otro no: los llamados spoilers.

─ «Ay, no digan qué pasa hasta que lo vea».
─ «Te dejo de seguir si cuentas de qué se trata».
─ «Acuérdense de que hay veda de spoilers».

Y otras frases por el estilo.

Algo debe estar mal en alguien cuyo deseo de ver algo se arruina cuando sabe de lo que se trata. En esta época mucho del cine comercial ─por no decir que prácticamente en su totalidad─ retoma tramas de libros, rehace películas viejas, hace secuelas de éxitos hasta que éstos dejan de ser rentables, de modo que ahora no queda mas que dejarnos llevar por el relato aunque ya lo conozcamos y dejar que nos lo cuenten de otra forma. Y sobre todo: los que tienen el problema de no querer saber no tienen ningún poder ni derecho de hacer que los demás se callen. Si no quieren saber lo que ocurre en una película mejor desconéctense de internet un rato. Si se quedan se aguantan.

Habiéndome desahogado pasamos a lo que nos truje:

Mi escudo de la Casa de Zar. Cortesía del generador de glifos.

Al momento de escribir estas líneas ya vi 2 veces Man of Steel y sólo puedo decir: NO MAMES PINCHES CHINGONCÉRRIMA. No es mejor que Los Vengadores, pero sí se chinga a cualquiera de las otras de la franquicia. Y del entorno DC la superan las dos películas hechas por Richard Donner y Batman inicia (tomen esto de alguien que de por sí detesta a Batman).
Superman es EL superhéroe. Es el primero y el que más cambios ha tenido con el paso del tiempo: de inmigrante ilegal a policía del mundo, de defensor de los oprimidos a representante del amerigringuismo y finalmente ciudadano del mundo, de ser humano apenas más fuerte que el promedio a semidiós. Aunque con algunas constantes, siendo la principal un criterio moral bien definido y la valoración de la vida humana (sí, ya sé, no siempre fue así, pero acabo de decir que ha tenido muchos cambios).

Ya, me dejo de análisis piteros y me centro en lo que vi en la película y lo que conozco del personaje, basándome también en algunos comentarios del enano campochano, que es un idiota, pero le sabe a los cómics.

Primero lo que no me gustó:

─ El ritmo: es desigual. Las escenas de acción son apabullantes y lo llenan a uno de adrenalina (más si la ven en 4X), pero las escenas tranquilas llegan al punto del sopor.
─ Algunas actuaciones: Lawrence Fishburne como Perry White. White es neurótico y alebrestado tanto en sus versiones pre y postcrisis y éste resultó que tiene atole en las venas. Amy Adams como Lois Lane. Lo intentó, pero su fama y su aspecto (sí quepo, cómo no) no le dieron para hacer el personaje, mejor que siga haciendo princesas y apareciendo con los Muppets.
─ Mi objeción principal (no sé si sea la peor, pero es la que más me molesta): Jonathan Kent diciendo «maybe». Explico: casi desde el principio, es decir, de su primera aparición y en particular desde la etapa postcrisis, Jonathan Kent ha sido la brújula moral de Clark, su guía, su consejero. Clark aprendió de él que la vida humana es sagrada y que debe ser protegida a cualquier precio, incluso en algunas versiones del cómic él (Jonathan) es quien tiene la idea del traje y la identidad secreta. En esta película hay una escena en la que el autobús escolar en el que Clark y sus compañeritos viajan se cae a un río y él los saca a todos. Jonathan lo reprende por exponerse y Clark pregunta: «¿Qué debía hacer? ¿Dejarlos morir?» Aquí uno esperaría cualquier respuesta menos un «tal vez» por parte de Jonathan. Jonathan Kent no insinuaría que era preferible dejar de morir a unos niños con tal de no exponerse. Eso hasta en Smallville lo entendieron.

Lo que sí me gustó:

─ Lo primero: por fin se olvidaron del Superman de Donner, que era una chingonería, pero ya está fuera de su tiempo. No cometieron el mismo error de Bryan Singer y se decantaron por hacer una versión desde cero. No hay guiños a ninguna de las versiones anteriores (aunque sí un par de referencias a la serie Smallville) y sí varias alusiones al cómic y una a Batman.

─ Superman. Tenemos que el heredero de la Casa de El es poderoso y mucho, pero está muy lejos de ser esa figura onmipotente, casi divina y mesiánica que alguna vez fue: suda, sangra, grita, llora, le rompen el hocico. Sí, hay un par de escenas que tratan de remitir al paralelismo Supermán-Jesús, por suerte no les salieron bien. Una es ésta:

Obra cumbre de la mariconería supermanesca.
La otra es la conversación que Clark tiene con un sacerdote teniendo de fondo una imagen de Jesús en el huerto. Es fallida porque la situación de Clark es: «¿Será buena idea entregarse a Zod por el bien de la Tierra? Porque no es de fiar», la oración en el huerto es un «Padre, me van a madrear y no quiero». Clark duda, Jesús no. Además el final demuestra que para proteger a los seres humanos no nomás está la vía del autosacrificio.

Henry Cavill lo hizo muy bien, convincente, sólo por debajo de Christopher Reeve (que siempre será EL Superman) y  George Reeves (y de esto último no estoy muy seguro). Quedando así:

Y ni hablar de los de las series.
─La ambientación de Kryptón. Me recordó un poco a Geonosis cuando la batalla entre los clones y los droides. Aunque había animales vivientes, cosa que casi no se ve en los cómics, es un planeta desértico y en las últimas por la estupidez kryptoniana. Por cierto, hay 2 escenas rompemadres en este momento: la muerte de Lara (de la que no encontré imagen) y la escena en la que Jor-El se asoma al mirador:

¿Se imaginan acabar de decir que el planeta va a valer madres sólo para salir y ver esto?
─ Ya que andamos en eso: Russel Crowe hizo un Jor-El imponente. El mejor científico de Kryptón no está manco y lo demostró dándole unos madrazos al mejor militar de Kryptón. Además la escena (sí, copiada de Ironman) en la que se pone la armadura es soberbia.

─ Zod. No daba yo un peso por Michael Shannon, pero me tapó el hocico. Estratega y combatiente cuerpo a cuerpo, además de poder adaptarse a las circunstancias muy rápidamente y, a diferencia del Zod de Donner y del de los cómics, se apoya en sus subalternos, como Faora (merezco) Hu-Ul, no depende de ellos y es más que capaz de valerse por sí mismo.

─ Lo obvio: chingadazototototes al por mayor. Qué trauma debe ser para Zod que primero le partiera el hocico el papá y luego el hijo. Vuelos, madrazos, destrucción y no es confuso, se puede apreciar cada golpe.

─ Es una película sobre un origen, pero no pierde el tiempo en tanta presentación y sólo recurre a algunas retrospectivas para dar una imagen de lo que fue la infancia y la juventud de Clark.

─ La muerte de Zod a manos de Superman. Aquí muchos se pusieron bravos porque Superman prefirió tomar una vida antes de dejar que mataran a más seres humanos. Lo que no entienden es que Superman no mata... gratis. Nunca mata con saña, nunca mata a sangre fría y nunca se regodea. Y este caso no es la excepción: mata a Zod porque no ve otra forma de detenerlo (y no salgan con: «¿por qué no pensó en esto o esto?» al calor del momento la cosa cambia) y después lamenta haber tenido que hacerlo. Pero se aferran y repiten como mantra: Superman no mata. A ellos  les proporciono (y en su caso les recuerdo) unas bonitas imágenes:

1980. Superman II. Superman hace que Zod, Ursa y Non pierdan sus poderes en la Fortaleza de la Soledad y lanza a Zod por un precipicio. En la edición de Donner Superman destruye después la fortaleza con su visión de calor. En esta versión deshace esto regresando el tiempo.


1988. Superman somete a juicio a los 3 kryptonianos y los condena a una ejecución con una dosis pasada de lanza de kryptonita. El hecho retumba en su conciencia al grado de que se exilia.


1992. Pelea con Doomsday. Tiene que pelear a matar o el monstruo destruirá todo. Lo logró, pero le costó la vida.



2013. Joker mata a Lois y Superman toma venganza. Éste se cocina aparte porque es un elseworld.

Jajajajajajajaja la expresión de Batman.

También plantea involuntariamente algunas dudas filosóficas (si cada kryptoniano ya va programado, ¿Zod merece ser condenado?) y tiene un chingo de hoyos en el guión (¿cómo es que en la nave que se encuentran en el hielo está el traje de Superman?), pero bueh. Pasaron 33 años para ver una buena película del Hombre de Acero y habrá que ver si hacen secuela (espero que no, pero seguro ahí estaré si la hacen).

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2013 EC ─ 14 EE.

PD.: Y Superman se madrea a Gokú:

domingo, 6 de enero de 2013

El Circo del Absurdo 2013

Han pasado casi 5 años desde la primera vez...

Han pasado 3 años desde la última...

Hubo que podar y barrer el terreno, lijar y repintar los soportes, comprar cuerdas nuevas, tallar las lonas, comprar una máquina de palomitas nueva, limpiar las cacas de los animales... en fin. El caso es que, tras mil penalidades, asumidas con mucho gusto, se presenta en esta gran pequeña carpa el...

Circo del Absurdo 2013

Así es amigos, un circo que reúne anécdotas, fines del mundo, profecías fallidas, críticas criticonas y todas esas linduras por las que fue famoso en algún tiempo, esperando recobrar fuerzas, volver a tener el gusto de sus lectores añejos y ¿por qué no? contar con la preferencia de los incautos lectores que se acerquen por primera vez a este proyecto.

Hace veintitantos años, siendo yo apenas un niño, alguna vez me llevaron al llamado Circo Atayde (Hnos.), cuyo espectáculo era lo que se conoce como el circo de tres pistas.

Así, pero a colores.
En algunas de esas funciones los actos se presentan simultáneamente y el público espectador elige qué acto disfrutar. Pues bien, en esta ocasión y celebrando el regreso del circo a esta arena me propongo hacer lo mismo. Sin un orden particular, sin secuencia de actos, sólo leer. Pueden dar clic en el enlace que deseen.

Pista 1. En Historias Clandestinas.

Pista 2Cortesía de El Señor Patito®.

Pista 3Vía la Cofradía Cósmica de la Buena Onda.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2013 E.C. ─ 14 E.E.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Notas del congreso chairoateo

4:00 am: me levanto y luego me despierto (en ese orden) para bañarme y empezar a prepararme.

6:00 am: mi padre y yo nos enfilamos con rumbo a lo desconocido.

8:00 am: él, la cofradía cósmica y yo llegamos a la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Al llegar a la calle en la que está la entrada vimos lo que, de forma unánime, consideramos que es la mejor recepción que se le puede dar a los participantes en un congreso de ateos:

¿O a alguien de ustedes se le ocurre una recepción mejor?
Pues entramos y por fin pude conocer a Mónica Moreno, que nomás me saludó de volada porque andaba en chinga con la mesa de registro. Tomaron nota de nuestra llegada, revisé algunos detalles de mi presentación, pues a mí me tocaba ser el primer expositor y nos acomodamos en el auditorio, que estaba grandote:

A pesar de que se registró un chingo de gente, pero al final no se llenó.
Aquí una foto de mi participación.
Dejo de lado la crónica, pues seguramente habrá muchas y voy a centrarme en la crítica del congreso. Como siempre, me atengo a la etimología de la palabra criticar y que va más allá de sólo tirar mierda, pues eso cualquiera lo hace; significa bendecir (benedicere: decir lo bueno) y maldecir (maledicere: decir lo malo) con el fin de que mejore.

Lo bueno:
  • En primerísimo lugar la organización: pelearse con los ponentes y sus eguitos, conseguir la sede, preparar las constancias (que quedaron bien chingonas), arrear a cien participantes, tratar de cumplir los plazos, preparar las presentaciones, filmar las ponencias, transmitirlas en línea, hacer un lugarcito para los vendedores... uffff me cansé de sólo pensarlo. ¿Fallas? Claro, muchas, pero por pura inexperiencia; los problemas grandes ni siquiera fueron cosa de ellos, sino que son vicios ya conocidos entre ateos y vicios presentes en todos los congresos.
  • Como dije antes, que fuera gratis y abierto. Eso permitió que fuera quien quisiera y quien pudiera, sin que hubiera restricciones económicas o de credenciales, con las consecuencias tragicómicas que más adelante diré.
  • Conocí a algunas personas a las que quería ver desde hace mucho, como a la misma Mónica, a Mauricio Dimeo y a Andrés Tonini. Además de que conocí a Ma. Fernanda Campa, una señora a todo dar, culta y que conoce el trabajo de Michel Onfray.
  • El ambiente de tregua, que no de hipocresía. ¿Muchos me cagan? Sí. ¿Les cago a otros tantos? Cierto. ¿Los que me caen bien se cagan entre sí? También, pero al menos pudimos llevárnosla tranquila aunque sea un rato. No se crean, tirar madrazos cansa.
  • Pese a todo hubo temas (además del mío, claro) que fueron muy buenos y que valió la pena escuchar, como los de los moneros, el de Sergio y no se diga el de mi compa Rodrigo.
  • Aquí me aflora lo izquierdoso: la presencia de los moneros de El Chamuco: Rafael Barajas «El Fisgón», José Hernández y Humberto Aguirre «Jans», que desde donde yo estaba se veía igualito a Sergio Méndez Arceo (me quito el sombrero). Fueron un respiro entre tanta pretensión.
Lo malo:
  • Se mostraron en su jugo esas dos pinches visiones de las que tanto he repelado. Una fue la autocompasión: otra vez los pobrecitos ateos que sufren la persecución de sus ideas y que no tienen un lugar en el que se les escuche, impidiendo que se expresen libremente, denunciando que todas las malditas religiones son aparatos poderosos de control ideológico y que «todos están contra nosotros». La otra fue la arrogancia clásica: nosotros ateos somos entes racionales, ejemplos de apertura y tolerancia, incapaces de caer en actitudes de fanatismo, dogmatismo y fundamentalismo; los creyentes, por otra parte, son todos iguales, es decir una bola de ojetes intolerantes que no saben nada de nada y que están dispuestos a reprimirnos. Ambas visiones exhibiendo (no todos, claro) una ignorancia tremenda del fenómeno religioso en su conjunto y soñando con la llegada de un mundo sin religiones en el que imperará la paz y la razón. No sé, eso me suena a que buscan el paraíso. ¡Qué puta hueva carajo! 
  • Los vicios clásicos de los ponentes en los congresos: ponentes que llegan tarde, no preparan bien sus temas, balbucean, no hablan bien, se ponen como divas, cancelan su participación o de plano no llegan y ni avisan ni nada. Eso es inevitable en cualquier congreso.
  • Un par de errores de organización, como el exceso de participaciones en períodos cortos de tiempo y el borlote a la hora de las preguntas, pero nada que opaque el mérito de los organizadores y que no se arregle para otra ocasión.
Lo cagado:
  • La actitud de muchos, que permeó en los organizadores, de «Ay, los ateos necesitamos que nos escuchen porque nadie nos quiere. ¡Ánimo!» Hasta hubo un ratito en el que se abrió tribuna para que contaran experiencias de sufrimiento e historias de dolor. No digo que sea malo ─a final de cuentas todos, hasta los más «racionales», nos ponemos malitos de nuestro sentido de pertenencia─, pero sí estuvo de risa loca, más cuando recuerdo que hubo quienes se burlaron de nosotros cuando hicimos eso en la primera marcha atea.
  • La ponencia de mi compa Rodrigo *aquí tuve un ataque de risa nomás de acordarme* se trató acerca del Derecho a ofender, derecho que muchos defendemos como parte importante, aunque sea desagradable y en parte precisamente por eso, de la libertad de expresión. Pues esa exposición convirtió al auditorio en una demostración grandototota del chiste de Ora sí agarren piedras...  empezando con Martín Bonfil y terminando con Xabier Lizárraga (cuya firma engalana mi constancia), quien además de llamar positivista a Rodrigo ─palabra que en la jerga de antropólogos, sociólogos e historiadores es usada como un insulto─, también hizo una representación del Uno, dos, chingaatumadretres al vociferar su indignación y abandonar el auditorio... para después regresar a seguir hablando de la intolerancia de las religiones. Por cierto, esta reacción estuvo a punto de repetirse cuando el monero Jans comentó algo sobre tratar de evitar caer en una actitud fundamentalista y considerar que la ciencia es la forma exclusiva de hallar la verdad. ¿Por qué digo que fue «cagado» y no «lamentable»? Porque es una reacción que ya hemos visto muchas veces: a muchos ateos les gusta llenarse la boca al hablar de la intolerancia de los creyentes, de los curas, de los fanáticos y fauna relacionada; les gusta burlarse de sus devociones, indignarse cuando ven las noticias y se enteran de una exposición censurada o reír cuando leen una declaración disparatada de algún ministro. Peeeeeeeeeeero... cuando se les muestra un espejo y ven que ellos también pueden y suelen caer en esas actitudes se les cae el sistema: se encabronan, gritan, manotean, se les olvida su racionalidad, pues a nadie le gusta saber que su filiación ideológica no le quita lo imbécil. Cuando se acabó esa ponencia dos personas se acercaron con Rodrigo y conmigo a felicitarlo a él y a decirnos  a ambos la sorpresa que les causaba ver ese tipo de reacciones en un ambiente ateo y aparentemente racional. Rodrigo y yo estábamos muertos de risa. Como colofón: al día siguiente se presentó una ponencia sobre el pensamiento de Hitchens, en el que se tocaron los mismos puntos y todos aplaudieron. Bien raro.
En suma: el balance fue positivo. Insisto en la necesidad de abandonar tanto la arrogancia como la vocación de mártir si se quiere que a los ateos se nos tome en serio, pero la realización de este congreso fue un buen comienzo.

Actualización: por asociación de ideas recordé lo que escribí cuando fue la segunda marcha atea. Parafraseándome a mí mismo repito algunos comentarios de esa entrada:

Que quede claro: no me opongo a la organización formal de agrupaciones ateas, simplemente no acabo de entender cómo pueden funcionar tal organización en México. A lo que sí me opongo es a la conformación de una ecclesia atea, riesgo muy grande que se corre si no se tienen claros los motivos, los objetivos y la organización. Ese riesgo se incrementa por la total ausencia de la autocrítica y las actitudes nena de varios elementos, los mismos que se burlan y que increpan a los creyentes, pero que se enojan cuando alguien se ríe de sus iniciativas o cuando alguien pone en duda cualquiera de sus afirmaciónes, postulados u opiniones en general, reaccionando visceralmente y siendo incapaces de ver sus propias limitaciones y de decir «'ta bien, la cagué».

Nuevamente agradezco al comité organizador y a ver qué sale después.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2012 E.C. ─ 13 E.E.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Reestrenos.

Si son lectores añejos de este blog recordarán que hace un par de años, por iniciativa de Martín Pereyra, algunos blogueros de onda escepticoide armamos un proyecto llamado El Circo del Absurdo. En pocas palabras la idea consistía en que cada mes un bloguero recopilaba las colaboraciones de quienes quisieran participar y con ellas armaba una «función». Las funciones y las entradas participantes tenían por objetivo la difusión del pensamiento crítico y del escepticismo, además de exponer con bases patrañas y locuras que pululan en los internetz.

El Circo se llevó a cabo con singular alegría entre 2008 y 2010, dejando como frutos la nada despreciable cantidad de treinta funciones, dos kermeses temáticas, la creación del Diccionario del Absurdo (que esperemos que también reviva), una colección de entradas de rica lectura y sabroso aprendizaje y favoreciendo que muchos blogueros nos conociéramos entre nosotros y deseáramos colaborar desde nuestras respectivas áreas de conocimiento. Como nada es eterno, tras las treinta funciones el proyecto murió de inanición, dejando una huella en nuestros corazones. La mayoría de esas funciones y de las entradas participantes (pinche maña de la gente de eliminar sus blogs, neta no hagan eso) aún pueden verse y las pueden uds. consultar en la barra lateral de este blog.

Pero...

Hace unos meses y a manera de homenaje, Maik creó un grupo en féisbuc con el nombre del circo, grupo en el que los miembros vamos cotorreando sobre temas diversos. Tras una ola de nostalgia que nos dio a partir de releer las funciones que aún existen, surgió la idea de revivir el circo. El encargado de tamaña empresa fue el camarada Adrian Robles, quien hizo un esfuerzo más que loable y trae ante ustedes:


Pasen ustedes y dense un quemón.

Muchas gracias a quienes se animaron a participar, esperemos y haremos lo posible para que aguante unas treinta funciones más.

La siguiente función estará lista para ustedes el primer lunes del mes próximo, es decir el lunes 7 de enero aquí en De razones y sinrazones. Sin quieren participar o tienen alguna duda dejen un comentario o escriban a bizcochodemontecristo@gmail.com

El circo revive y de ustedes depende que siga así.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2012 E.C. ─ 13 E.E.

PD. Por fin una entrada en la que no menciono a los malditos ateos... ya la cagué.

viernes, 19 de octubre de 2012

Congreseando, qu'es gerundio

Hace unos pocos años estuve involucrado en actividades relacionadas con lo que se conoce como «ateísmo militante» o «activismo ateo». También he sido bastante prolífico en cuanto a mis opiniones acerca de estas ondas de activismo y militancia; opiniones que poco a poco fueron transformándose y que me llevaron a alejarme de esos menesteres ante mi desacuerdo con algunas formas de ideología y mi incapacidad para pensar en formas de activismo acordes con lo que veo a mi alrededor (sin caer en pretensiones estúpidas como «lo que el pais necesita» o cosas asi).

En fin. Tras el descalabro que fue el cierre de la comunidad ADM, después de 5 años de andar metido ahí, decidí no formar parte de ninguna agrupación, asociación, partido o simple colectivo sólo porque llevara la palabra «ateo» en el nombre. Muy a mi pesar muchos grupos ateos ─no me atrevo a decir que todos porque sería una generalización abusiva, pero no se me ocurre alguna excepción─ son cuadrados y están retacados de corrección política, que por definición es censora y, en su caso, represora. Lo he dicho antes: un grupo en el que no pueda llamar «idiota» a un idiota (y viceversa) no es un grupo en el que me interese estar o participar.

Sin embargo, de vez en año surgen iniciativas a las que, sin que signifique dar el chaquetazo a las opiniones propias o un espaldarazo a sus promotores, es interesante o tentador apoyar. Tal es el caso de la que aquí abordaré.

Gente bonita: con ustedes el

Congreso mexicano de ateísmo (píquenle aquí)



Sí sí sí, ya sé: «Una reunión de ateos en la que va a haber puros ateos, cero creyentes y que nomás van a hablar de lo chingones que son y de que los creyentes son unos estúpidos. Hueva con eso.» ¿Y saben qué? Puede que tengan razón. Justamente por eso voy fue lo que pensé en el momento en el que me enteré de esta iniciativa; mi reacción fue, palabras más y palabras menos, «sí claro, otro intento de convencer a los convencidos con un disfraz de divulgación, como si el chingado coloquio del Ramas no bastara». Quienes me leen en tuiter vieron cómo les cargue carrilla con eso (y cómo lo sigo haciendo pese a que voy a participar).

Cuando leí por primera vez la convocatoria del congreso reí... y reí, pues me parecía algo muy elitista y mamila, aun para sus propios parámetros. Reí aún más cuando veía sus criterios de selección y sus paranoias. 

Tras esto surgen dos preguntas: ¿Por qué decidí asistir? ¿Por qué decidí participar?

La primera pregunta es fácil de responder y se reduce a una sola palabra: gratis.

Digo, no estaba planeado así y estoy consciente de que hay gastos que hacer y que los congresos cuestan, pero sí es una gran ventaja el que, tratándose del primer acto de esta naturaleza que realizan ─y pese a las protestas por este solo hecho─, sea gratuito. A ellos sí les creo eso de que se trata de un acto de divulgación; cosa contraria a los del coloquio, que con las cuotas que cobran y las justificaciones que dan para cobrar así, parecen dar a entender que el librepensamiento sólo es para el ya convencido y eso si puede costearlo.

La segunda pregunta requiere una explicación más amplia. Ahí va:

Como dije antes, en ningún momento dejé de hacer comentarios acerca de lo que veía en la organización del congreso; en algún momento Mónica Moreno ─miembro del comité organizador y a quien agradezco profundamente haber aguantado vara y portarse tan a todo dar conmigo─ me preguntó, de manera decente pero con esta intención: «Bueno ya. ¿Qué tienes contra el congreso o qué le ves de malo?» Esta pregunta generó un intercambio epistolar bastante extenso, en el que expuse todos los aciertos que noté, así como todas mis objeciones y que Mónica no sólo leyó con atención, sino que las tomó en cuenta. A ella mi agradecimiento y a ustedes ¡huevos! un resumen de ese intercambio para que medio vean qué transa:

Si bien el congreso no deja de ser elitista ─más adelante lo explico─, sí muestran una cierta apertura a la participación de los ateos «de a pie»: gente sin títulos o sin una trayectoria académica escandalosa (tarolas como yo, pues). Eso en mi experiencia ayuda a que gente interesada en estudiar ciertos temas se sienta con la confianza de participar y da la oportunidad de escuchar puntos de vista que los «veteranos» ni siquiera habían considerado, dejando de lado esa idea pretenciosa de llevar «personalidades» para que nos admiremos con su sabiduría. 

Si bien sabemos que ningún currículum asegura que a un ser humano ya se le quitó lo pendejo, también sabemos que una colección de constancias, diplomas, recomendaciones, etc. ayudan al portador a apantallar a aquellos a quienes se les va a pedir chamba y, no necesito ocultarlo ni disfrazarlo, el hecho de que en este congreso se otorgue constancia de participación con valor curricular fue la razón por la que empecé a considerar mi participación. Esta apertura brinda la oportunidad de que, dejando egos de lado, aunado a los puntos anteriores y pese a mi propia misantropía, se aliente la convivencia siempre necesaria entre individuos que comparten una cierta visión. 

Algo que en su momento me molestó muchísimo fue que en una primera redacción esa convocatoria andaba con la tan llevada, traída y sobada «comunidad atea». ¿A qué carajos se refieren con eso? Ya lo comentaba antes, es como decir «por el bien del pueblo» o «salvaguardando la democracia»; ¿qué es «pueblo» y qué es «democracia»? Pues son conceptos que ni siquiera se preocupan por definir, pero que exhiben y machacan a la primera oportunidad, tratando de dar un aire de legitimidad a sus acciones. Sé que soy chocante con esa objeción, pero me resulta por demás molesta. Me enfurece que haya quienes se arroguen la potestad de decir (insisto, sin siquiera definir) qué es o no parte de esa comunidad cuando, si algo sabemos ─puesto que lo hemos vivido y sobre eso versa mi trabajo─, es que el ateísmo por sí solo no es lo bastante fuerte como para conformar una sola comunidad y que en esto del ateísmo hay, por lo menos, tantas corrientes como en el fenómeno religioso: unas son radicales, otras moderadas, algunas valemadristas; algunas van a organizar un congreso gratuito, otras van a hacer un coloquio que cobre las perlas de la Virgen porque van a traer a la crema y nata del ateísmo; unas que se espantan porque alguien puso la imagen de una vulva, otras que aceptan la blasfemia si es «de buen gusto» ─a saber a qué se refieran─ y otros que defienden el derecho de ofender como parte de la libertad de expresión. 

A lo mucho hemos llegado a formar grupos (pequeños o grandes, es irrelevante) que medianamente comparten algunos supuestos ideológicos. Aunque, siendo francos, la creación de organismos ateos diversos podría ser buena por la misma razón que hay partidos políticos variados: porque no todos piensan igual. De ahí que considere que quien hable de «la comunidad atea» se equivoca o miente. Esa primera redacción también dejaba fuera a gente que, si bien no se identifica con los grupos ateos, sí podría hacer aportaciones valiosas. 

Ya basta también de poner a los ateos como intelectualmente superiores, que somos tan idiotas como el que más. Basta de la visión de los pobrecitos ateos, que son una minoría perseguida ante el avance maligno que representa el pensamiento religioso. Basta de la falsa dicotomía, que asegura que en México sólo hay católicos y ateos, olvidando ─o de plano desconociendo─ que el espectro religioso es muy variado y que va más allá de Norberto Rivera o los Pare de sufrir. Si no queremos que como ateos se nos estereotipe, mal hacemos en caer en lo mismo. Derivado del anterior, el hablar de «las religiones» así, sin matices, como un bloque monolítico y único que con su gran poder y maligno corazón corrompe las mentes de la humanidad. Que sea menos ¿no?

Si bien todos esos vicios no desaparecieron de la organización del congreso, es notable (y loable) que han logrado cierta apertura a quienes deseen expresar sus opiniones aunque éstas no coincidan con las de los «ateos veteranos». Al mismo tiempo me da la oportunidad de despertar un poco y desempolvar un trabajo viejo, actualizarlo y ver si mis puntos de vista aún son válidos o de plano los tiro y me hago otros.

Bueno, pues si les interesa por allá voy a andar. El congreso será los próximos días 7 y 8 de diciembre en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Si quieren ir necesitan registrarse aquí (neta, regístrense, no les cobran y ya hay muchos que lo han hecho) y echamos una platicada. Y si no van ya luego les cuento cómo estuvo.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2012 E.C. ─ 13 E.E.