domingo, 6 de enero de 2013

El Circo del Absurdo 2013

Han pasado casi 5 años desde la primera vez...

Han pasado 3 años desde la última...

Hubo que podar y barrer el terreno, lijar y repintar los soportes, comprar cuerdas nuevas, tallar las lonas, comprar una máquina de palomitas nueva, limpiar las cacas de los animales... en fin. El caso es que, tras mil penalidades, asumidas con mucho gusto, se presenta en esta gran pequeña carpa el...

Circo del Absurdo 2013

Así es amigos, un circo que reúne anécdotas, fines del mundo, profecías fallidas, críticas criticonas y todas esas linduras por las que fue famoso en algún tiempo, esperando recobrar fuerzas, volver a tener el gusto de sus lectores añejos y ¿por qué no? contar con la preferencia de los incautos lectores que se acerquen por primera vez a este proyecto.

Hace veintitantos años, siendo yo apenas un niño, alguna vez me llevaron al llamado Circo Atayde (Hnos.), cuyo espectáculo era lo que se conoce como el circo de tres pistas.

Así, pero a colores.
En algunas de esas funciones los actos se presentan simultáneamente y el público espectador elige qué acto disfrutar. Pues bien, en esta ocasión y celebrando el regreso del circo a esta arena me propongo hacer lo mismo. Sin un orden particular, sin secuencia de actos, sólo leer. Pueden dar clic en el enlace que deseen.

Pista 1. En Historias Clandestinas.

Pista 2Cortesía de El Señor Patito®.

Pista 3Vía la Cofradía Cósmica de la Buena Onda.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2013 E.C. ─ 14 E.E.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Notas del congreso chairoateo

4:00 am: me levanto y luego me despierto (en ese orden) para bañarme y empezar a prepararme.

6:00 am: mi padre y yo nos enfilamos con rumbo a lo desconocido.

8:00 am: él, la cofradía cósmica y yo llegamos a la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Al llegar a la calle en la que está la entrada vimos lo que, de forma unánime, consideramos que es la mejor recepción que se le puede dar a los participantes en un congreso de ateos:

¿O a alguien de ustedes se le ocurre una recepción mejor?
Pues entramos y por fin pude conocer a Mónica Moreno, que nomás me saludó de volada porque andaba en chinga con la mesa de registro. Tomaron nota de nuestra llegada, revisé algunos detalles de mi presentación, pues a mí me tocaba ser el primer expositor y nos acomodamos en el auditorio, que estaba grandote:

A pesar de que se registró un chingo de gente, pero al final no se llenó.
Aquí una foto de mi participación.
Dejo de lado la crónica, pues seguramente habrá muchas y voy a centrarme en la crítica del congreso. Como siempre, me atengo a la etimología de la palabra criticar y que va más allá de sólo tirar mierda, pues eso cualquiera lo hace; significa bendecir (benedicere: decir lo bueno) y maldecir (maledicere: decir lo malo) con el fin de que mejore.

Lo bueno:
  • En primerísimo lugar la organización: pelearse con los ponentes y sus eguitos, conseguir la sede, preparar las constancias (que quedaron bien chingonas), arrear a cien participantes, tratar de cumplir los plazos, preparar las presentaciones, filmar las ponencias, transmitirlas en línea, hacer un lugarcito para los vendedores... uffff me cansé de sólo pensarlo. ¿Fallas? Claro, muchas, pero por pura inexperiencia; los problemas grandes ni siquiera fueron cosa de ellos, sino que son vicios ya conocidos entre ateos y vicios presentes en todos los congresos.
  • Como dije antes, que fuera gratis y abierto. Eso permitió que fuera quien quisiera y quien pudiera, sin que hubiera restricciones económicas o de credenciales, con las consecuencias tragicómicas que más adelante diré.
  • Conocí a algunas personas a las que quería ver desde hace mucho, como a la misma Mónica, a Mauricio Dimeo y a Andrés Tonini. Además de que conocí a Ma. Fernanda Campa, una señora a todo dar, culta y que conoce el trabajo de Michel Onfray.
  • El ambiente de tregua, que no de hipocresía. ¿Muchos me cagan? Sí. ¿Les cago a otros tantos? Cierto. ¿Los que me caen bien se cagan entre sí? También, pero al menos pudimos llevárnosla tranquila aunque sea un rato. No se crean, tirar madrazos cansa.
  • Pese a todo hubo temas (además del mío, claro) que fueron muy buenos y que valió la pena escuchar, como los de los moneros, el de Sergio y no se diga el de mi compa Rodrigo.
  • Aquí me aflora lo izquierdoso: la presencia de los moneros de El Chamuco: Rafael Barajas «El Fisgón», José Hernández y Humberto Aguirre «Jans», que desde donde yo estaba se veía igualito a Sergio Méndez Arceo (me quito el sombrero). Fueron un respiro entre tanta pretensión.
Lo malo:
  • Se mostraron en su jugo esas dos pinches visiones de las que tanto he repelado. Una fue la autocompasión: otra vez los pobrecitos ateos que sufren la persecución de sus ideas y que no tienen un lugar en el que se les escuche, impidiendo que se expresen libremente, denunciando que todas las malditas religiones son aparatos poderosos de control ideológico y que «todos están contra nosotros». La otra fue la arrogancia clásica: nosotros ateos somos entes racionales, ejemplos de apertura y tolerancia, incapaces de caer en actitudes de fanatismo, dogmatismo y fundamentalismo; los creyentes, por otra parte, son todos iguales, es decir una bola de ojetes intolerantes que no saben nada de nada y que están dispuestos a reprimirnos. Ambas visiones exhibiendo (no todos, claro) una ignorancia tremenda del fenómeno religioso en su conjunto y soñando con la llegada de un mundo sin religiones en el que imperará la paz y la razón. No sé, eso me suena a que buscan el paraíso. ¡Qué puta hueva carajo! 
  • Los vicios clásicos de los ponentes en los congresos: ponentes que llegan tarde, no preparan bien sus temas, balbucean, no hablan bien, se ponen como divas, cancelan su participación o de plano no llegan y ni avisan ni nada. Eso es inevitable en cualquier congreso.
  • Un par de errores de organización, como el exceso de participaciones en períodos cortos de tiempo y el borlote a la hora de las preguntas, pero nada que opaque el mérito de los organizadores y que no se arregle para otra ocasión.
Lo cagado:
  • La actitud de muchos, que permeó en los organizadores, de «Ay, los ateos necesitamos que nos escuchen porque nadie nos quiere. ¡Ánimo!» Hasta hubo un ratito en el que se abrió tribuna para que contaran experiencias de sufrimiento e historias de dolor. No digo que sea malo ─a final de cuentas todos, hasta los más «racionales», nos ponemos malitos de nuestro sentido de pertenencia─, pero sí estuvo de risa loca, más cuando recuerdo que hubo quienes se burlaron de nosotros cuando hicimos eso en la primera marcha atea.
  • La ponencia de mi compa Rodrigo *aquí tuve un ataque de risa nomás de acordarme* se trató acerca del Derecho a ofender, derecho que muchos defendemos como parte importante, aunque sea desagradable y en parte precisamente por eso, de la libertad de expresión. Pues esa exposición convirtió al auditorio en una demostración grandototota del chiste de Ora sí agarren piedras...  empezando con Martín Bonfil y terminando con Xabier Lizárraga (cuya firma engalana mi constancia), quien además de llamar positivista a Rodrigo ─palabra que en la jerga de antropólogos, sociólogos e historiadores es usada como un insulto─, también hizo una representación del Uno, dos, chingaatumadretres al vociferar su indignación y abandonar el auditorio... para después regresar a seguir hablando de la intolerancia de las religiones. Por cierto, esta reacción estuvo a punto de repetirse cuando el monero Jans comentó algo sobre tratar de evitar caer en una actitud fundamentalista y considerar que la ciencia es la forma exclusiva de hallar la verdad. ¿Por qué digo que fue «cagado» y no «lamentable»? Porque es una reacción que ya hemos visto muchas veces: a muchos ateos les gusta llenarse la boca al hablar de la intolerancia de los creyentes, de los curas, de los fanáticos y fauna relacionada; les gusta burlarse de sus devociones, indignarse cuando ven las noticias y se enteran de una exposición censurada o reír cuando leen una declaración disparatada de algún ministro. Peeeeeeeeeeero... cuando se les muestra un espejo y ven que ellos también pueden y suelen caer en esas actitudes se les cae el sistema: se encabronan, gritan, manotean, se les olvida su racionalidad, pues a nadie le gusta saber que su filiación ideológica no le quita lo imbécil. Cuando se acabó esa ponencia dos personas se acercaron con Rodrigo y conmigo a felicitarlo a él y a decirnos  a ambos la sorpresa que les causaba ver ese tipo de reacciones en un ambiente ateo y aparentemente racional. Rodrigo y yo estábamos muertos de risa. Como colofón: al día siguiente se presentó una ponencia sobre el pensamiento de Hitchens, en el que se tocaron los mismos puntos y todos aplaudieron. Bien raro.
En suma: el balance fue positivo. Insisto en la necesidad de abandonar tanto la arrogancia como la vocación de mártir si se quiere que a los ateos se nos tome en serio, pero la realización de este congreso fue un buen comienzo.

Actualización: por asociación de ideas recordé lo que escribí cuando fue la segunda marcha atea. Parafraseándome a mí mismo repito algunos comentarios de esa entrada:

Que quede claro: no me opongo a la organización formal de agrupaciones ateas, simplemente no acabo de entender cómo pueden funcionar tal organización en México. A lo que sí me opongo es a la conformación de una ecclesia atea, riesgo muy grande que se corre si no se tienen claros los motivos, los objetivos y la organización. Ese riesgo se incrementa por la total ausencia de la autocrítica y las actitudes nena de varios elementos, los mismos que se burlan y que increpan a los creyentes, pero que se enojan cuando alguien se ríe de sus iniciativas o cuando alguien pone en duda cualquiera de sus afirmaciónes, postulados u opiniones en general, reaccionando visceralmente y siendo incapaces de ver sus propias limitaciones y de decir «'ta bien, la cagué».

Nuevamente agradezco al comité organizador y a ver qué sale después.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2012 E.C. ─ 13 E.E.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Reestrenos.

Si son lectores añejos de este blog recordarán que hace un par de años, por iniciativa de Martín Pereyra, algunos blogueros de onda escepticoide armamos un proyecto llamado El Circo del Absurdo. En pocas palabras la idea consistía en que cada mes un bloguero recopilaba las colaboraciones de quienes quisieran participar y con ellas armaba una «función». Las funciones y las entradas participantes tenían por objetivo la difusión del pensamiento crítico y del escepticismo, además de exponer con bases patrañas y locuras que pululan en los internetz.

El Circo se llevó a cabo con singular alegría entre 2008 y 2010, dejando como frutos la nada despreciable cantidad de treinta funciones, dos kermeses temáticas, la creación del Diccionario del Absurdo (que esperemos que también reviva), una colección de entradas de rica lectura y sabroso aprendizaje y favoreciendo que muchos blogueros nos conociéramos entre nosotros y deseáramos colaborar desde nuestras respectivas áreas de conocimiento. Como nada es eterno, tras las treinta funciones el proyecto murió de inanición, dejando una huella en nuestros corazones. La mayoría de esas funciones y de las entradas participantes (pinche maña de la gente de eliminar sus blogs, neta no hagan eso) aún pueden verse y las pueden uds. consultar en la barra lateral de este blog.

Pero...

Hace unos meses y a manera de homenaje, Maik creó un grupo en féisbuc con el nombre del circo, grupo en el que los miembros vamos cotorreando sobre temas diversos. Tras una ola de nostalgia que nos dio a partir de releer las funciones que aún existen, surgió la idea de revivir el circo. El encargado de tamaña empresa fue el camarada Adrian Robles, quien hizo un esfuerzo más que loable y trae ante ustedes:


Pasen ustedes y dense un quemón.

Muchas gracias a quienes se animaron a participar, esperemos y haremos lo posible para que aguante unas treinta funciones más.

La siguiente función estará lista para ustedes el primer lunes del mes próximo, es decir el lunes 7 de enero aquí en De razones y sinrazones. Sin quieren participar o tienen alguna duda dejen un comentario o escriban a bizcochodemontecristo@gmail.com

El circo revive y de ustedes depende que siga así.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2012 E.C. ─ 13 E.E.

PD. Por fin una entrada en la que no menciono a los malditos ateos... ya la cagué.

viernes, 19 de octubre de 2012

Congreseando, qu'es gerundio

Hace unos pocos años estuve involucrado en actividades relacionadas con lo que se conoce como «ateísmo militante» o «activismo ateo». También he sido bastante prolífico en cuanto a mis opiniones acerca de estas ondas de activismo y militancia; opiniones que poco a poco fueron transformándose y que me llevaron a alejarme de esos menesteres ante mi desacuerdo con algunas formas de ideología y mi incapacidad para pensar en formas de activismo acordes con lo que veo a mi alrededor (sin caer en pretensiones estúpidas como «lo que el pais necesita» o cosas asi).

En fin. Tras el descalabro que fue el cierre de la comunidad ADM, después de 5 años de andar metido ahí, decidí no formar parte de ninguna agrupación, asociación, partido o simple colectivo sólo porque llevara la palabra «ateo» en el nombre. Muy a mi pesar muchos grupos ateos ─no me atrevo a decir que todos porque sería una generalización abusiva, pero no se me ocurre alguna excepción─ son cuadrados y están retacados de corrección política, que por definición es censora y, en su caso, represora. Lo he dicho antes: un grupo en el que no pueda llamar «idiota» a un idiota (y viceversa) no es un grupo en el que me interese estar o participar.

Sin embargo, de vez en año surgen iniciativas a las que, sin que signifique dar el chaquetazo a las opiniones propias o un espaldarazo a sus promotores, es interesante o tentador apoyar. Tal es el caso de la que aquí abordaré.

Gente bonita: con ustedes el

Congreso mexicano de ateísmo (píquenle aquí)



Sí sí sí, ya sé: «Una reunión de ateos en la que va a haber puros ateos, cero creyentes y que nomás van a hablar de lo chingones que son y de que los creyentes son unos estúpidos. Hueva con eso.» ¿Y saben qué? Puede que tengan razón. Justamente por eso voy fue lo que pensé en el momento en el que me enteré de esta iniciativa; mi reacción fue, palabras más y palabras menos, «sí claro, otro intento de convencer a los convencidos con un disfraz de divulgación, como si el chingado coloquio del Ramas no bastara». Quienes me leen en tuiter vieron cómo les cargue carrilla con eso (y cómo lo sigo haciendo pese a que voy a participar).

Cuando leí por primera vez la convocatoria del congreso reí... y reí, pues me parecía algo muy elitista y mamila, aun para sus propios parámetros. Reí aún más cuando veía sus criterios de selección y sus paranoias. 

Tras esto surgen dos preguntas: ¿Por qué decidí asistir? ¿Por qué decidí participar?

La primera pregunta es fácil de responder y se reduce a una sola palabra: gratis.

Digo, no estaba planeado así y estoy consciente de que hay gastos que hacer y que los congresos cuestan, pero sí es una gran ventaja el que, tratándose del primer acto de esta naturaleza que realizan ─y pese a las protestas por este solo hecho─, sea gratuito. A ellos sí les creo eso de que se trata de un acto de divulgación; cosa contraria a los del coloquio, que con las cuotas que cobran y las justificaciones que dan para cobrar así, parecen dar a entender que el librepensamiento sólo es para el ya convencido y eso si puede costearlo.

La segunda pregunta requiere una explicación más amplia. Ahí va:

Como dije antes, en ningún momento dejé de hacer comentarios acerca de lo que veía en la organización del congreso; en algún momento Mónica Moreno ─miembro del comité organizador y a quien agradezco profundamente haber aguantado vara y portarse tan a todo dar conmigo─ me preguntó, de manera decente pero con esta intención: «Bueno ya. ¿Qué tienes contra el congreso o qué le ves de malo?» Esta pregunta generó un intercambio epistolar bastante extenso, en el que expuse todos los aciertos que noté, así como todas mis objeciones y que Mónica no sólo leyó con atención, sino que las tomó en cuenta. A ella mi agradecimiento y a ustedes ¡huevos! un resumen de ese intercambio para que medio vean qué transa:

Si bien el congreso no deja de ser elitista ─más adelante lo explico─, sí muestran una cierta apertura a la participación de los ateos «de a pie»: gente sin títulos o sin una trayectoria académica escandalosa (tarolas como yo, pues). Eso en mi experiencia ayuda a que gente interesada en estudiar ciertos temas se sienta con la confianza de participar y da la oportunidad de escuchar puntos de vista que los «veteranos» ni siquiera habían considerado, dejando de lado esa idea pretenciosa de llevar «personalidades» para que nos admiremos con su sabiduría. 

Si bien sabemos que ningún currículum asegura que a un ser humano ya se le quitó lo pendejo, también sabemos que una colección de constancias, diplomas, recomendaciones, etc. ayudan al portador a apantallar a aquellos a quienes se les va a pedir chamba y, no necesito ocultarlo ni disfrazarlo, el hecho de que en este congreso se otorgue constancia de participación con valor curricular fue la razón por la que empecé a considerar mi participación. Esta apertura brinda la oportunidad de que, dejando egos de lado, aunado a los puntos anteriores y pese a mi propia misantropía, se aliente la convivencia siempre necesaria entre individuos que comparten una cierta visión. 

Algo que en su momento me molestó muchísimo fue que en una primera redacción esa convocatoria andaba con la tan llevada, traída y sobada «comunidad atea». ¿A qué carajos se refieren con eso? Ya lo comentaba antes, es como decir «por el bien del pueblo» o «salvaguardando la democracia»; ¿qué es «pueblo» y qué es «democracia»? Pues son conceptos que ni siquiera se preocupan por definir, pero que exhiben y machacan a la primera oportunidad, tratando de dar un aire de legitimidad a sus acciones. Sé que soy chocante con esa objeción, pero me resulta por demás molesta. Me enfurece que haya quienes se arroguen la potestad de decir (insisto, sin siquiera definir) qué es o no parte de esa comunidad cuando, si algo sabemos ─puesto que lo hemos vivido y sobre eso versa mi trabajo─, es que el ateísmo por sí solo no es lo bastante fuerte como para conformar una sola comunidad y que en esto del ateísmo hay, por lo menos, tantas corrientes como en el fenómeno religioso: unas son radicales, otras moderadas, algunas valemadristas; algunas van a organizar un congreso gratuito, otras van a hacer un coloquio que cobre las perlas de la Virgen porque van a traer a la crema y nata del ateísmo; unas que se espantan porque alguien puso la imagen de una vulva, otras que aceptan la blasfemia si es «de buen gusto» ─a saber a qué se refieran─ y otros que defienden el derecho de ofender como parte de la libertad de expresión. 

A lo mucho hemos llegado a formar grupos (pequeños o grandes, es irrelevante) que medianamente comparten algunos supuestos ideológicos. Aunque, siendo francos, la creación de organismos ateos diversos podría ser buena por la misma razón que hay partidos políticos variados: porque no todos piensan igual. De ahí que considere que quien hable de «la comunidad atea» se equivoca o miente. Esa primera redacción también dejaba fuera a gente que, si bien no se identifica con los grupos ateos, sí podría hacer aportaciones valiosas. 

Ya basta también de poner a los ateos como intelectualmente superiores, que somos tan idiotas como el que más. Basta de la visión de los pobrecitos ateos, que son una minoría perseguida ante el avance maligno que representa el pensamiento religioso. Basta de la falsa dicotomía, que asegura que en México sólo hay católicos y ateos, olvidando ─o de plano desconociendo─ que el espectro religioso es muy variado y que va más allá de Norberto Rivera o los Pare de sufrir. Si no queremos que como ateos se nos estereotipe, mal hacemos en caer en lo mismo. Derivado del anterior, el hablar de «las religiones» así, sin matices, como un bloque monolítico y único que con su gran poder y maligno corazón corrompe las mentes de la humanidad. Que sea menos ¿no?

Si bien todos esos vicios no desaparecieron de la organización del congreso, es notable (y loable) que han logrado cierta apertura a quienes deseen expresar sus opiniones aunque éstas no coincidan con las de los «ateos veteranos». Al mismo tiempo me da la oportunidad de despertar un poco y desempolvar un trabajo viejo, actualizarlo y ver si mis puntos de vista aún son válidos o de plano los tiro y me hago otros.

Bueno, pues si les interesa por allá voy a andar. El congreso será los próximos días 7 y 8 de diciembre en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Si quieren ir necesitan registrarse aquí (neta, regístrense, no les cobran y ya hay muchos que lo han hecho) y echamos una platicada. Y si no van ya luego les cuento cómo estuvo.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2012 E.C. ─ 13 E.E.

viernes, 29 de junio de 2012

De cristos cocinados

Todos conocemos el hecho: el 30 de septiembre de 2005 se armó la gorda cuando, en las páginas del periódico danés Jyllands-Posten se publicó una serie de caricaturas que satirizaba la figura de Mahoma. La publicación de tales caricaturas desató la furia de muchos radicales islámicos, quienes se aventaron la puntada ─muchos sin siquiera haber visto las caricaturas─ de lanzar declaraciones airadas debido a la ofensa hecha a su fe, además de algunos detallitos sin importanca, tales como amenazar de muerte a los autores de las caricaturas, obligar al personal del periódico a abandonar sus oficinas por una amenaza de bomba, incendiar la embajada de Dinamarca en Siría y otros actos que muestran el amor que Mahoma predicara y practicara. Este incidente también atrajo muestras de apoyo en varios países y la iniciativa de hacer el 30 de septiembre el día de la blasfemia.

Pues bien, aunque todo este irigote ha sido de los casos más famosos en los que hay creyentes que lloran porque «no se respetan sus creencias», siendo que las creencias no se respetan, no es el único ni es un incidente aislado. En 1978 Javier Krahe, cantautor español, filmó junto con sus cuates un video en el que cocinan un cristo (♫♪feeeeeestín celestiaaaaaal♪♫). 

El video:


Como verán el asunto es bastante inocente y, aunque los autores ya no eran unos niños, puede pasar como broma estudiantil. Además ¿No dice Jebús en la Biblia, concretamente en Jn. 6, 54, que «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna»?

Pues dicen las buenas conciencias que eso es inadmisible y que es hasta delito. Desde 2004, que fue cuando se hizo público, se ha buscado proceder legalmente contra Krahe y contra el canal que emitió el video. Pueden consultar los detalles en Magonia y en Alerta Religión, yo nomás les digo que el último intento de los religiosos intolerantes ─y no, no es pleonasmo, no empiecen─ por dar un escarmiento, dando con ello un golpe duro a la libertad de expresión, fue en mayo de este año, culminando el proceso el 8 de junio con la absolución a Krahe al no haber delito que perseguir.

Pero esto no se va a quedar así; si no es Krahe será algún otro, pero siempre habrá gente que se ofenda o se indigne por lo que otro exprese. Mucha gente confunde la libertad personal con las ganas de acallar las ideas de los demás y está a favor de la libertad de expresión hasta que alguien dice algo que no le agrada (si yo les contara...), así que surgió la idea, propuesta por Andrés Diplotti, de hacer de este día, 29 de junio, el día de cocinar un Cristo

La idea es simple: tomar una foto (o más) de un cristo preparado para comerse, así sea sólo el crucifijo metido en una olla. El propósito, además de divertirte con las reacciones, es apelar al efecto Streisand para asegurar o al menos propiciar que cualquier intento de censura resulte contraproducente.

Como no quiero quedarme atrás presento mi aportación a esta celebración, agradeciendo a Tumba falsa por la elaboración de tan suculento mesías. Les aseguro que supo a todo dar:

Panquecito (nada de cupcake, payasos) para Primera Comunión

Ya con el papelito desplegado.

En proceso de degustación
A punto de darle matarili.


Pocas veces el cuerpo de Xto supo tan rico.

Habrá quien diga que por qué no avisé y por qué hasta ahora lo comento: fue porque no estaba seguro de poder participar. Esta entrada la elaboré en un ratito libre que tuve y fue casi casi un bomberazo.

Cierro con las palabras finales de Alerta Religión:

En cualquier estado donde una religión predominante tenga influencia está latente la utilización de los sentimientos religiosos como excusa para el castigo legal, dándole al gobierno una vía para la supresión de otras críticas. Aun sin contar con eso, toda ley que castigue algo tan nebuloso, tan vagamente definido como un “ataque a los sentimientos religiosos” es una invitación al abuso. Así que vamos: ¡a cocinar a Jesús se ha dicho!


Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2012 E.C. - 13 E.E.

sábado, 21 de abril de 2012

Historias clandestinas

Como algunos de ustedes sabrán, hace un par de centurias estudié la licenciatura en Historia (así, con mayúscula, ¿algún pedo?). La venita de historiador en ciernes no me ha abandonado. Trato de ser estudioso y ñoño, aunque no se me da muy bien.

En fin. Traté de pensar en una forma desenfadada de anunciarles esto, pero es sábado en la tarde y lo que menos quiero es pensar así que ahí va:

Con ustedes el proyecto



Cito el texto de la entrada inaugural:

Historias clandestinas es un espacio de difusión, colaboración y discusión acerca de las labores del estudioso del pasado. Surge de la inquietud de algunos individuos por crear un punto de encuentro para la creación y la divulgación de materiales con contenido histórico, historiográfico y cultural, así como para la interacción entre los participantes y los lectores.
El proyecto Historias clandestinas busca ser un lugar libre y sin censura. Los creadores podrán enviar sus participaciones, en las que podrán expresar sus opiniones sin restricción alguna; del mismo modo los lectores podrán expresar sus comentarios y contribuir a la discusión.
Los materiales aquí publicados serán de contenido libre y serán divulgados bajo una licencia de Creative Commons; es decir, sin propósitos de lucro siempre y cuando se reconozca y cite la fuente.

Es decir, si a ustedes les interesa el pasado, sin importar si estudiaron o no historia, antropología o si no tienen estudios d'esos, pero quieren aportar algo, hacer un escrito, anunciar un congreso, etc., pueden entrarle con confianza, sólo se tienen que asomar al blog y sabrán como participar.

Esto no habría sido posible sin la idea original de Sidurti y el ánimo de Serindë, a quienes agradezco el que me convencieran de entrarle.

Sean bienvenidos.

Queda de ustedes.

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2012 E.C. - 13 E.E.

lunes, 26 de marzo de 2012

Réplica de la réplica de la rép... bueno ya.


Hace unos años el presidente del país (me niego a decir su nombre) tuvo un resbalón desafortunado, en el que aseguró que por no creer en Dios los jóvenes son blanco fácil de la adicción a las drogas. La reacción no se hizo esperar: además de varios políticos y personajes públicos, un grupo de ateos ─que no eran tan públicos─ redactó y publicó una respuesta a esa declaración tan pendeja.

Pues bien, ahora con la visita de Joseph Ratzinger, cuyos pormenores ya han tratado otras personas más calificadas que yo, se han soltado la rienda los periodistas, reporteros, redactores, locutores y demás fauna hablando de «la fe que nos une», «el mensaje de paz de Su Santidad», «los mexicanos estamos con Benedicto» o «Los problemas de México sin duda se asemejan más a una sociedad atea que cristiana». La última no es broma ni es paráfrasis, es una afirmación real que hizo la columnista Carolina López, del periódico El Norte en un artículo publicado el pasado 24 de marzo llamado La fe cubana y mexicana. La columnista, quien al parecer seguido tiene desbarres de este tipo (chequen aquí y acá), aseguró que «La indiferencia religiosa, o el "yo creo a mi modo", es sin duda causa fundamental de muchos de los problemas que padecemos».

La respuesta a esas burradas no es tan complicada. Puedo remitir a la carta que elaboramos sobre las declaraciones del presidente, tomando algunos fragmentos y poniéndola al día:Nuestra falta de creencias sobrenaturales nunca ha sido impedimento para esmerarnos y desarrollarnos en las actividades y profesiones en las que nos desempeñamos, ni para contribuir con el mejoramiento de nuestras comunidades, ni para ser miembros productivos de nuestra sociedad ni para procurar el bienestar de nuestras familias.

El discurso de la columnista acerca de hacia quienes no profesamos creencia religiosa alguna es completamente erróneo, pues asegura que la no creencia en Dios (y precisamente en el dios en el que ella cree) está directamente relacionada con varios de los males que pesan sobre nuestro país. Los ateos podemos ser gente de bien (bien ególatra), gente que trabaja, estudia y busca superarse. Paralelamente, una mirada a las estadísticas pertinentes comprobará que gran parte de los adictos a alguna droga son creyentes en algún poder sobrenatural, incluidos los que creen en el mismo dios al que Carolina López alude.

No creer en un dios no es causa ni evidencia de una moralidad insuficiente o inferior a la de los creyentes.

Y creo que no hay más que agregar. La respuesta a estas afirmaciones no se dirige a la columnista, ni a sus jefes, ni a autoridad alguna, sino a mis lectores ─si es que queda alguno─ y al resto de la gente, quien es a fin de cuentas, la que mantendrá o cambiará su opinión con respecto a los ateos.

Pasemos ahora a lo que sigue:

Este artículo que nos congrega hermanos míos generó un pequeño terremotito en el grupo Ateos de México (que tienen un grupito cerrado en féisbuc y a cuyo foro renuncié asqueado ante la amenaza de censura), quienes ni tardos ni perezosos elaboraron un comunicado a manera de respuesta, solicitando la adhesión de quienes estuvieran de acuerdo con sus afirmaciones. Tienen razón en el punto central de su tesis: que no mame Carolina López y que no diga que los ateos somos ojetes ─aunque muchos lo seamos─. Peeeeeero también dicen algunas pendejadas que no quiero pasar por alto porque no me da la gana. Fiel a mi estilo intercalaré algunos fragmentos del comunicado con mis respuestas.

Respuesta a Carolina López del periódico "El Norte"
Luis De Uriarte Guerrero, Subdirector Editorial diario Reforma
Alejandro Junco de la Vega, Director reforma
Jorge Alberto Meléndez, Director Adjunto
Carolina López Editorialista, Diario el norte/reforma

Primer burrada: como dije anteriormente, quien sostendrá o cambiará la opinión que se tiene de los ateos es la gente que convive con ellos, no los editorialistas ni los directores de las publicaciones. Con sólo escribir el nombre de la columnista en el buscador pude ver que no es la primera vez que exhibe su devoción católica y aún así sigue siendo parte del personal del periódico ¿qué les dice eso? Pues que sus jefes están conformes con su desempeño. Siendo así ¿para qué carajos dirigir la carta a los directivos de la publicación y no a la opinión pública?

Señora columnista:


Comentando su colaboración del día 24 de marzo de este año en el periódico “El Norte” de Monterrey, N.L., la comunidad atea mexicana desea hacer los siguientes señalamientos:

¿La comunidad atea mexicana? No sean mamones.

Por principio de cuentas ¿qué es eso que llaman «comunidad atea mexicana»? Digo, porque seguramente tienen una definición lo que es esa cosa y me gustaría saberla. Si se refieren ─como seguramente es así─ a los ateos mexicanos como un todo de una vez les digo que se pueden ir al carajo. Como dijo un amigo mío mientras escribía esta entrada: «¿Desde cuándo los ateos somos una comunidad?» y agrego: aun si lo fuésemos ¿quién carajo son ustedes para decir que hablan en nombre de esa comunidad? No es la primera vez que hacen eso de arrogarse la representatividad de los no creyentes de estas latitudes y eso es algo por demás molesto. Varios conocidos ateos ni siquiera están enterados de este asunto (se van a enterar aquí) y obviamente no se les pidió su opinión al emitir este comunicado ¿también hablan en nombre de ellos? Menos arrogante y más honesto habría sido decir, como nosotros lo hicimos en su momento, que el comunicado sólo expresa la opinión de los firmantes y, cuando mucho, de los miembros de su grupito.

“Ateo, a. (Del lat. athĕus, y este del gr. ἄθεος). 1. adj. Que niega la existencia de Dios. Apl. a pers., u. t. c. s.” (Fuente: RAE).

¿Y? Digo, si iban a hablar de lo que es ateísmo mínimo hubieran puesto una explicación detallada y no sólo mostrar lo que dice la RAE, que además tiene sus asegunes.


1.- Existe un país que se llama Suecia. Según datos estadísticos, “varios estudios han caracterizado a Suecia como uno de los países más ateos del mundo. De acuerdo con Davie (1999), el 80% de los suecos no creen en Dios”.

¿Algún enlace a los estudios correspondientes donde se corroboren estas afirmaciones? Mínimo el enlace o la referencia de donde extrajeron esta cita. Digo, si acusan a la columnista de hablar al aventón mínimo podrían ustedes mostrar algún estudio pertinente. Además aquí cometen otra falla que más adelante muestro.

Nos gustaría, como comunidad atea, que usted definiera qué entiende por “sociedad atea”.
Nótese el tiro que se dan en las patas. ¿Por qué no empiezan ustedes diciendo qué entienden por «comunidad atea». Y de paso, repito, fundamentar el poder que se atribuyen de ser la voz de dicha comunidad.

Dado que usted considera que los ateos somos algo parecido a los criminales, sírvase revisar las estadísticas de cuántos ateos se encuentran en las cárceles de Estados Unidos. El 98% son creyentes de alguna religión; cuando alrededor de 23 millones de estadounidenses son ateos, sólo un 2% se encuentra en la cárcel. Esta cifra no es despreciable.


Por otra parte, en los Estados Unidos existe una zona específica donde existen más problemas de violación, aborto y embarazo de adolescentes: justamente en el llamado "Cinturón bíblico" que es la parte mas fundamentalista de los EE.UU.


Revise este dato: http://www.bluenc.com/bible-belt-has-significantly-higher-rates-teen-pregnancy

De risa loca. Hablan en nombre de una comunidad atea mexicana, que es inexistente o por lo menos indefinida; reaccionan a un artículo que habla sobre la sociedad mexicana y, para apoyar sus argumentos, ¡ponen de ejemplo ─y aquí sí con datos─ a los Estados Unidos! Y uno creyendo que, si están hablando de México, van a poner datos sobre México, o ya de perdida de alguna entidad federativa o qué sé yo.

3.- Es de escasa seriedad su argumento. Si usted desconoce por completo en qué consiste el ateísmo y cuáles son las características de sus miembros, sírvase omitir completamente cualquier referencia a nuestra organización.

Los de la escasa seriedad son ustedes.

¿Miembros del ateísmo? ¿Expiden credenciales o gafetes? ¿Ya van a cobrar la membresía así como AyLM?

Quizá por las prisas no leí bien o no sé, pero en ninguna parte de la columna de Carolina López encontré referencias al grupo Ateos de México ni a organización atea alguna. Además no se anden con su corrección política (léase putería), si quiere que hable, pero que aguante vara. Nada de «si no sabe cállese», ustedes no son nadie para andar callando gente.


Los ateos no somos una ideología ni compartimos todos los mismos ideales,

Por ahí hubieran empezado. ¿Entonces por qué hablan en nombre de todos?


pero como grupo podemos afirmar que en general los ateos respaldamos el respeto a los derechos humanos; impulsamos el laicismo, el desarrollo científico y el escepticismo.

¿Con qué bases pueden afirmar esto? ¿Nada más por los ateos que conocen?

No sobra mencionar a destacados personajes mundialmente reconocidos por sus valiosas aportaciones al mundo, sea en las ramas de las ciencias duras, en la literatura, la filosofía, etc.:

Carl Sagan, Mark Twain, Karl Marx, Federico Engels, Richard Dawkins, Stephen Hawkings, René Descartes, Bertrand Russell, Thomas Edison, Epicuro, Voltaire, Sigmund Freud, Isaac Asimov, Bill Gates, Steve Jobs, George Bernard Shaw, Eduardo del Río (Rius); si gusta usted, artistas como Charles Chaplin, George Clooney, Brad Pitt, Angelina Jolie, Woody Allen, Rowan Atkinson (Mr. Bean)... Todos ellos ateos.

1. ¿Todos ellos ateos? Míren nomás. Y yo pensando que Voltaire y Édison eran deístas (Édison además era un ojete, por lo que aunque fuera ateo no conviene mencionarlo), Rius se declara agnóstico y Epicuro tampoco era ateo (lean a Michel Onfray).

2. Según este razonamiento, a la chingada gente como el propio Darwin, Kepler, Avicena, Galileo, Mauro Rodriguez, Georges Lemaitre, Francisco Javier Clavijero, etc. porque eran creyentes ¿o no?

Y ya le paro o me sigo de largo...

No justifico las declaraciones de Carolina López ni de ninguna persona con ideologías afines, pero tampoco voy a permitir que un grupito ateo se sienta con el poder de hablar a nombre de todos, incluyéndome, y que encima de todo lo haga de una forma tan pendeja.

Queda de ustedes:

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2012 E.C. - 13 E.E.

Actualización 2: Nobleza obliga. En la sección de cartas del número 247 de la revista El Chamuco, de la que fui lector asiduo en su primera época, aparece publicada una versión abreviada de dicha carta. Click para agrandar.


Esta versión sólo menciona como responsable de la publicación al colectivo Ateos de México y no a la comunidad atea. Por tanto no está sometida a las críticas contenidas en esta entrada.

Actualización: Una persona identificada como Sofía colocó este comentario en la entrada que Daniel Zepeda hizo sobre el asunto. Ni qué decir que estoy completamente de acuerdo.


Que mamada que se sientan “indignados” por lo que una periodista que en su casa conocen, escriba en un períodico de intrascendente importancia. Yo también soy atea y lo que dijo esta mujer, la verdad, me vale madres. Es como si el 85% de la población mexicana (que según el INEGI es la que profesa la religión católica) se te va a la yugular cada vez que les dices algo de “su amigo imaginario”. Pues no verdad? ni modo, agárrese sus huevitos papaesceptico, asi como despotricas madre y media de los católicos, pues aguántate ahora. El respeto es un derecho y una obligación fundamental entre seres humanos, tu te metes con las creencias de la gente, todo el tiempo, y cuando crees que alguien afecta las tuyas, brincas y haces desmadres. No señor, no sea puto y aguántese.